Una exposición del mensaje de Dios ".......para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia......." a toda persona que desee ponerse, humildemente, a los pies de Dios para conocerlo, experimentar el perdón de sus pecados, convertirse en su hijo y gozar las bondades de su salvación esperando su retorno.

sábado, 6 de febrero de 2010

Tocó su mano, y la fiebre la dejó.





Mateo 8:14-15: “.......Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.......” Acabo de regocijarme imaginando el momento en que la suegra de Pedro fue tocada en su mano por Jesús, para luego levantarse y servirle, después de estar postrada con fiebre.  Qué maravilla, qué milagro, qué alegría y gozo de los que presenciaron y, por qué no decirlo, de los que nos recreamos hoy de ese acontecimiento. Con mi regocijo, claro está, también hubo, hay y habrá gozo, risas y alegrías perpetuas porque, los que nos recreamos en nuestro Señor y sus obras, hemos sido predestinados a eso; a tener un gozo perpetuo en nuestro espíritu por causa de la presencia de Dios y sus obras en nuestros corazones. A esto se añade la multiplicación de motivos por los cuales estar en ese gozo perpetuo; pues, la Biblia, está repleta de esos acontecimientos admirables que confirman, como ciertos, los que están por venir. No se diga de las cosas que nos suceden, a diario, en las vidas de los que esperamos en el Señor.

En este punto me viene a la memoria los comentarios suscitados a raíz del terremoto en Haití, en el 2010, sobre todo de aquellos que tratan de espetarnos el “reclamo” acerca de: ¿Dónde estaba Dios en el terremoto de Haití? Nosotros, los cristianos, podremos responder que Dios estaba en el mismo lugar donde está ahora y podríamos decirles también que no nos hacemos esa pregunta porque nosotros sabemos dónde estaba, donde está y dónde estará y si lo tratamos de explicar, no lo entenderían porque necesitan tener el Espíritu Santo, consigo, para hacerlo. Evidentemente que, aquellos, no creen en Dios. Saben de su existencia pero no creen en ella y ahora, sabiendo de su existencia, reclaman su presencia para argüir y “confirmar” su inexistencia. ¿Por qué? Porque son utilitaristas, es decir, personas que consideran la utilidad como principio de la moral y la valoran tan exageradamente que anteponen su consecución a todo. Entre otras palabras, dicen: “…….Si Dios no me es útil, no me sirve y punto…….” También recuerdo a los que se burlaban de Jesús cuando este estaba crucificado diciéndole: “.......sálvate a ti mismo.......”

Todo lo que poseen tiene que tener un viso de utilidad inmediata y Dios no encaja en sus pretensiones porque quieren un Dios servil y, claro, poderoso, sin que ello signifique el comprometerlos a una vida santa. Su mundo ideal es un mundo sin terremotos, es decir, sin muertes, sin huracanes, sin deslaves, sin “problemas”. Todo lo quieren “bien puesto”, nada de fiebres ni enfermedades, dinero en abundancia, vacaciones perpetuas, comida gratis, bebida a millón, no agua, no, no, no, no; quieren cerveza, vino, whisky y claro fiestas, sexo y drogas. No se dan cuenta que el gozo que consiguen con ello es temporal, efímero y perecedero y la confirmación de ello es que lo tienen que volver a repetir porque, si por ejemplo, se fumasen un cigarro de marihuana y sus efectos se quedasen con ellos para siempre, no fumarían más nunca marihuana; lo mismo con sus borracheras u orgías.

Qué diferencia con todos los cristianos que obtenemos nuestro gozo perpetuo en nuestra comunión con Dios a través de Cristo, quien trastoca nuestra realidad, de manera que la hace más fantástica que todas las fantasías juntas y tan fantástica es que no nos hacen falta las disoluciones del hombre para tener “gozo” porque tenemos el gozo divino y perpetuo de sabernos hijos de Dios. Ven con nosotros, te invitamos a descubrir dónde estaba Dios en el terremoto de Haití y dónde está ahora. No entenderás hasta que vengas con nosotros los cristianos. Dios se expresa en los corazones de todos los hombres a cada momento y hace que andemos correctamente cuando escuchamos su voz, su susurro o sus gritos. El problema que subsiste es que el hombre no quiere escuchar la voz de Dios y si la escucha no puede discernir que esta es su voz porque está envuelto en la vorágine de sus propias concupiscencias que no le permiten ver con claridad lo que es lógico y razonable; es por eso que el hombre trastabilla y cae.
Dios ha puesto en nuestras manos la posibilidad de erradicar las enfermedades en un santiamén. Nuestro señor Jesucristo lo hizo una y otra y otra vez para que nos quede bien en claro que dicha posibilidad está al alcance de todos. Nuestro cometido es imitar a Jesús en todas las instancias y finalmente llegaremos a ser como Él en todo y también podremos hacer dichas maravillas como si nada fueran porque para el que se ha perfeccionado en Cristo Jesús, nada le será imposible. La invitación a que seamos como Él fue, no es baladí, es real y concreta. Dios no se está burlando de nosotros porque ese no es su rol. Si nos dice que podemos llegar a la unidad de la fe, al conocimiento de su hijo y a ser un varón perfecto a la estatura de la plenitud de Cristo, es porque así mismo puede ser si nos empeñamos. Lo dice Efesios 4:13: “.......hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.......”

Curar enfermos no es la misión de los hijos de Dios, es tan solo una demostración del poder de Dios en nosotros. Nuestra verdadera misión es hacer Cristos o coadyuvar a que estos se hagan, que se formen, que se integren. Todos los seres humanos tenemos el potencial de ser Cristos. Un mundo de Cristos es un mundo ideal. ¿Se imaginan Uds. las alturas a las que podemos llegar en un mundo lleno de Cristos? Navegar en la eternidad de gloria en gloria debe ser algo apoteósico e inefable. Si esto lo es en la Tierra, para nosotros los humanos convertidos, cuando nos recreamos de las glorias que Dios nos hace vivir y sentir en nuestro espíritu, ¿cuánto más no lo será en la eternidad cuando estemos desencarnados? Pero el necio no entiende, no comprende, no advierte, no capta. Bien dice Proverbios 27:22 “.......Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo majados con el pisón, No se apartará de él su necedad.......” Los quiero mucho. Que Dios, todopoderoso, los bendiga rica y abundantemente en el nombre precioso de nuestro señor Jesucristo, quien vive y reina en nuestros corazones hasta el fin.......

viernes, 5 de febrero de 2010

Guardaos de toda avaricia.




Lucas 2:13-15 “…….Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee…….” El hombre “natural” tiene una sola consigna para su vida y esta es la de querer tener más, más y más, haciendo que esto gire alrededor de su vida por siempre, cuando no permite que Dios lo instruya. Lo peor de todo es que, la mayoría de las veces, piensa que Dios está y/o tiene que involucrarse en esa vorágine de querer alcanzar lo máximo de cosas en esta vida, craso error. Nos ha dicho, más bien: “.......!Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!.......” (Mr. 10:23).

En el Evangelio de Lucas 12:13, encontramos un pasaje en el que se hace alusión a “…….uno de la multitud…….” -que puede ser cualquiera de nosotros- el cual pretende involucrar al Hijo de Dios en su problema personal pidiéndole que le diga a su hermano que parta la herencia con él. Cualquiera pudiera pensar que la tal petición es normal, pero no lo es porque Jesús, guiado por el Espíritu Santo, le hace ver que él no ha sido puesto por Dios, sobre la Tierra, para ventilar asuntos particulares, sin ninguna trascendencia antropológica. Sin embargo, entendiendo las motivaciones de los involucrados y en una generalización en su respuesta, le dice a la multitud primeramente: “…….Mirad, y guardaos de toda avaricia…….” Se lo dice a los hermanos, se lo dice a la multitud y se lo dice al mundo entero. Por un lado, le está diciendo con otras palabras, al que no quería partir la herencia, que es avaro y recomienda a todos la necesidad de guardarse de toda avaricia. Para la clarificación del concepto, debemos decir que avaricia es: “Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”. Según la Real Academia Española.

A reglón seguido nuestro Señor agrega: “…….porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee…….” Como si esto fuera poco hay quienes se preguntan, aun: “¿En qué consiste entonces la vida?” Yo les puedo decir que: En todo lo contrario. No procuremos la obtención de bienes como cosa a qué aferrarnos porque la misma no nos conviene ni conviene a nuestro prójimo debido a que ello acarrea injusticias de todo tipo, puesto que la obtención de más bienes posterga las necesidades de los más pobres. Lo que nos conviene es buscar el reino de Dios (Lucas 31).
Piense Ud., por ejemplo: El solo hecho de fumarse un cigarro equivale a quemar un pan y esto, simplemente, es una injusticia y “.......Toda injusticia es pecado.......” (1 Juan 5:17) Ahora bien, considerando que existen no menos de 1000 millones de fumadores en el mundo, quiere decir esto que se queman 1000 millones de panes y esto, solamente, en el supuesto negado que dichos fumadores se fumen un cigarro al día. La contraparte es que existen en el mundo cerca de 1000 millones de personas que viven en la pobreza extrema, es decir, que viven con menos de un dólar diario. Por este simple ejemplo podemos convenir que, fumarse un cigarrillo es una injusticia y la injusticia es un pecado. No seremos condenados por fumarnos un cigarrillo, bebernos una cerveza o hacer cualquier otro derroche, no; seremos juzgados por la injusticia que ello representa.

Si fumarse un cigarro es una injusticia, también lo es el ser avaro. La vida del hombre consiste en buscar el reino de Dios como dice Lucas 12:31: “…….Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas…….” Las cosas que nos serán añadidas, mientras buscamos el reino de Dios, son todas las cosas que necesitamos para nuestra normal subsistencia en este mundo. Por supuesto que no necesitamos cigarrillos ni los miles de cosas que se parecen a esta.
La avaricia de unos pocos hombres nos está llevando, actualmente, a la destrucción de la economía mundial y con ello a la destrucción de muchas vidas. Bien lo dijo Pablito en Santiago  4:1-3: “.......¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.......” Los que hacen las guerras esgrimen una retahíla de motivos para justificar su acción; pero nosotros, los cristianos, sabemos los verdaderos motivos; de modo que no podemos ser engañados; guerrean porque quieren más, más y más.
La avaricia no es privativa de los ricos, los pobres también pueden convertirse en miserables codiciando los bienes ajenos y mesquinando lo poco que pudieran tener. La contraparte de una conducta de esta naturaleza, es la misericordia, la compasión y el amor; la confianza absoluta en Dios que nos impele, avasalladoramente, a desprendernos de todo a favor de los demás. Dijo Jesús, de la viuda que dio su ofrenda, en Marcos 12:44: “.......pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.......” Desde Cristo y paulatinamente se dejó de practicar la Ley mosaica y, dentro de esa Ley, la obligación de dar el diezmo. No hay nada que hacer que tenemos un nuevo y mejor pacto con Dios y por haber pactado con Él hemos recibido el perdón de nuestros pecados y la promesa de una vida eterna en su gloria. Hay que dar como nos lo hayamos propuesto, según 2 Corintios 9:7: “.......Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.......” Uno puede comprobar si es, o no, avaro cuando dá con alegría y sin obligación. Los quiero mucho. Que el señor Dios, todopoderoso, los bendiga rica y abundantemente en el nombre precioso de nuestro señor Jesucristo, quien vive y reina en nuestros corazones hasta el fin.......
Dante Chalco Vargas

jueves, 4 de febrero de 2010

Valoramos la nueva creación


Gálatas 6:12 “…….Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo…….” Esto dijo Pablito a los cristianos de la Iglesia de Galacia y de entre ellos a los que provenían de la extracción judáica y de la de los gentiles. Sucedía que habían judíos, convertidos al cristianismo, que querían obligar a los gentiles, convertidos al cristianismo, a que se circuncidaran. Hay quienes piensan que, comprometiendo a los cristianos en cosas que no son propias de nosotros, agradarán a aquellos que demandan “consecuencia” con aquello que fueron antes de Cristo; craso error. Cualquier vestigio que pretenda hacer retroceder a los cristianos, al lugar del que salieron, es malo. En el primer siglo, los judíos que se convirtieron al cristianismo tenían una motivación para, virtualmente, obligar a los cristianos no judíos a circuncidarse y esta, increíblemente, no era en si misma su celo por la Ley Mosaica sino el miedo de sufrir persecución de parte de los judíos “verdaderos” (no cristianos) que veían en ella la iniciación al judaísmo de los gentiles hechos cristianos.
Los judíos “verdaderos”, al iniciar la persecución de los cristianos, encontraron una Iglesia de Cristo conformada por judíos y gentiles convertidos al cristianismo y los judíos cristianos, en quienes no había nacido la plenitud de Cristo (aun), vieron por conveniente empezar a judaizar, dentro del cristianismo, para que cuando fuesen asediados, perseguidos y acorralados por seguir a Cristo, pudieran sacar a relucir su “consecuencia” con el judaísmo al mostrar, “gloriosos”, que ellos habían circuncidado a cristianos gentiles; según es denunciado por el apóstol en el siguiente versículo: Gálatas 6:13 “…….Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne…….” Sin embargo, el tema principal del Capítulo 6 de Gálatas, es la nueva creación que se ha constituido en nosotros, con Cristo, pasando a ser, los otros temas, secundarios, pero no por ello menos importantes.
Los judíos, convertidos al cristianismo, no habían comprendido, aun, que dicha conversión había constituido en ellos una nueva creación, un nuevo hombre, un nuevo ser, un nuevo nacimiento y que estaba demás pretender judaizar dentro del cristianismo o pretender que otros hagan cosas que no son propias de nosotros los cristianos. Finalmente, el apóstol, entre otras cosas, en esta carta a los cristianos de Gálatas, les desea también a los judíos cristianos, paz y misericordia con la salvedad que sigan la regla de la nueva creación que conlleva en si misma todas las recomendaciones de este capítulo a saber: Restaurar con mansedumbre al sorprendido en una falta, sobrellevar la carga de los otros, cumplir la ley de Cristo, someter a prueba nuestra propia obra, llevar nuestra propia carga, participar a nuestros instructores de toda buena obra, hacer el bien y gloriarse en la cruz de Cristo.
Dice Pablito en Gálatas 6:16: “…….Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios…….” Este deseo es expresado, primeramente, a los judíos cristianos, aunque la carta haya sido dirigida a los Gálatas, de manera general, porque, después de decir: “…….sea a ellos…….” (refiriéndose a los cristianos judíos) luego agrega: “…….y al Israel de Dios…….” que vienen a ser el conjunto total de los judíos y gentiles convertidos al cristianismo, hasta nuestros días, y que sí experimentamos la nueva creación. La otra condición que aquí se destaca, es aquella en la que se hace la salvedad de destacar al Israel de Dios, en contraposición del Israel que, desde entonces, ya no es el Israel de Dios que antes fue; el mismo Israel que hoy pretende adueñarse del mundo torciéndole el cuello al propio Dios. Menos mal que ya existen judíos serios que están estudiando, por si mismos, todo lo relacionado con el Mesías en el Antiguo Testamento e inspirados por Dios también están estudiando el Nuevo Testamento.
Nunca debemos preocuparnos de ser agradables con nadie, por encima de lo que debemos serlo con nuestro Señor. Hacerlo compromete nuestra condición de cristianos y debemos luchar contra cualquiera que pretende que volvamos, aunque sea por un segundo, a tener el comportamiento de cuando éramos del diablo. Porque todos los que ahora somos de Dios, antes éramos de satanás; de manera que somos hábiles en reconocer sus artimañas y es por eso que no tenemos ninguna justificación para repetir aquellas cosas que nos hicieron infelices, aunque hayan sido y sean gustosas a nuestros sentidos. Por el Espíritu Santo de Dios, que nos asiste, nosotros sabemos, exactamente, cuál es nuestra debilidad y cuándo fue la última vez que defraudamos a Dios con ella. De las mejores formas que existen para combatir aquello que nos hace caer, es el fervor en la oración; el análisis sistemático de nuestros movimientos, previos a la caída, para detenerlos a tiempo y el establecimiento de una firme resolución y propósito de enmienda. De todas ellas (las formas), la mejor siempre será la de la oración, porque de esa manera se potencia y se hace más efectivo nuestro análisis y nuestra resolución.
Hemos sido constituidos como nueva creación en Cristo Jesús, de modo que ya no somos conocidos como antes lo fuimos, sino que ahora Cristo se revela en cada una de nuestras acciones, palabras y pensamientos, para que no seamos vistos como lo que fuimos sino que, los que nos rodean, vean en nosotros a Cristo resucitado y alaben a Dios por el cambio hecho en nosotros. Hay un refrán que dice que: “.......las buenas palabras convencen, pero el ejemplo arrastra.......” Nosotros somos de los que debemos ejemplificar en todo, es la mejor forma de predicar. Los recuerdos de las personas, normalmente, se centran en los beneficios que reciben de sus benefactores y si nosotros somos esos benefactores, estaremos testificando de Dios con nuestras buenas obras y, los recuerdos que podemos dejar en los demás, pueden ser buenos recuerdos imperecederos. Los quiero mucho. Que nuestro Dios, todopoderoso, los bendiga rica y abundantemente en el nombre precioso de nuestro señor Jesucristo, quien vive y reina en nuestros corazones hasta el fin.......
Dante Chalco Vargas

domingo, 17 de enero de 2010

Los judíos siguen siendo llamados


Pablito, testificando de si mismo dijo en Hechos 22:3: “.......Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la ley de nuestros padres, celoso de Dios, como hoy lo sois todos vosotros…….” Pablo, quien era judío, se convierte al cristianismo de una manera especial, guiado de manera sobrenatural por el mismo espíritu de Cristo. Como todos sabemos, la manifestación del amor de Dios, para con Israel, llegó al paroxismo cuando decidió enviar a su pueblo (Israel) a su propio Hijo, para que por medio de Él todos procedieran al arrepentimiento de sus pecados y se convirtieran a Dios. La paciencia de Dios tiene un límite y el mismo está cuando el hombre excede toda consideración de justicia y se sumerge en la vorágine del pecado, retando el poder de Dios y ese reto alcanzó su clímax cuando decidieron, como pueblo, matar a Jesucristo, quien nunca había pecado. Dios, hartado por siglos del pecado del pueblo que había creado para sí, los desechó para siempre creándose un nuevo pueblo celoso de buenas obras, como lo dice el mismo Pablito en Tito 2:14 que dice: “.......quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.......”
El actual pueblo de Israel es el mismo que crucificó a nuestro Señor Jesucristo y es el mismo que lo tiene crucificado porque no lo aceptan como el Hijo de Dios que vino a redimirlos de sus pecados. Siguen creyendo la misma mentira que urdieron sus antepasados, a quienes les tocó vivir en los tiempos que Cristo apareció en la Tierra. Ellos no creen en la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, a pesar que muchos lo vieron; ellos siguen creyendo la mentira que dijeron sus dirigentes en aquel entonces: que el cuerpo de Cristo sería hurtado por sus Apóstoles (Mt. 27:64) “.......Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.......”
Lo peor de todo es que creen que aun son el pueblo escogido por Dios y viven esperando al “mesías” que nunca viene ni vendrá porque ya vino. Ellos esperaban y esperan un “mesías” guerrero que dominaría al mundo y no un Cristo pobre que no tenía dónde recostar su cabeza. Por ese error y muchos otros relativos a la hermenéutica antiguo testamentaria, ellos creen que van a dominar el mundo y trabajan para ello y tienen quienes les creen, incluso cristianos. Actualmente están cercando con un muro al pueblo de Palestina condenándolos al ostracismo; son casi dos millones de personas presas y los gobiernos del primer mundo sin decir nada. ¿Por qué? Porque también creen que Israel es el pueblo de Dios y que por esa razón pueden hacer lo que les da la gana, craso error. Si fueran el pueblo de Dios, extenderían puentes de comunicación con los Palestinos y con el mundo; no cometerían el semejante crimen que están cometiendo. Los palestinos han vivido en esas tierras por más de 1300 años y la colusión de unos pocos los están haciendo perder todo lo que tuvieron todos estos siglos. Qué injusticia.
Cristo amó mucho al pueblo de Israel y en Mateo 10:5 dijo: “.......A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.......” Cristo vivió y murió tratando de redimir al pueblo judío; Él consideraba perdidos a los judíos y no ha cambiado nada hasta hoy. Dios sigue teniendo sus brazos extendidos hacia ellos, esperando un atisbo de arrepentimiento de sus acciones privadas y colectivas, pero no hay arrepentimiento sino soberbia, orgullo, altanería y desprecio por sus semejantes. Van camino a la destrucción y no habrá compasión para ellos. La compasión está extendida, pero no la quieren asir.
Exhorto a los judíos que tengan a bien convertirse de sus pecados a la luz admirable de Dios. Nadie más celoso como el judío Pablo y él se hizo cristiano. Las Escrituras testifican que Pablito, siendo aun judío, perseguía a los cristianos hasta la muerte. La historia no registra a otro que, teniendo el celo que tenía por el pueblo de Israel, hasta el punto de perseguir y matar a los cristianos; después se haya convertido para ser, hasta donde podemos ver, el mejor cristiano que haya existido. No es fortuita esta conversión; ha sido hecha adrede por Dios; para que los judíos de todos los tiempos entiendan que Jesucristo es el mesías esperado por tanto tiempo, el que liberta verdaderamente de la opresión del pecado y nos hace vivir una vida santa en espera de su segunda venida para juzgar a los vivos y a los muertos de todos su pecados y justificar a los que nos convertimos de las tinieblas a su luz admirable. 1 Pedro 2:9 “.......Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.......”
El desprecio de Dios al histórico pueblo de Israel, es el prototipo del desprecio que dispensará a quienes hoy también no lo tienen en cuenta en ninguno de sus caminos sino que se regodean de su maldad como si fuera una gracia la que hicieran. Los hombres ya no tienen empacho por el mal cometido sino que regresan a él una y otra y otra vez, cumpliendo lo que antes se dijo a los antiguos y lo que hoy se dice a los modernos. Tal como dice Proverbios 26:11: “.......Como perro que vuelve a su vómito, Así es el necio que repite su necedad.......” y 2 Pedro 2:22: “.......Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.......” Son de lo peor y lo peor es que creen que están con Dios y que Dios los ampara. Judíos que matan como estado y “cristianos” que pretenden engañar a Dios y a la Iglesia de Cristo. De ellos dice Pablito en su carta a Judas: “.......fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.......” Judas 1:13. Los quiero mucho. Que Dios, todopoderoso, los bendiga rica y abundantemente en el nombre precioso de nuestro señor Jesucristo, quien vive y reina en nuestros corazones hasta el fin.......